Desde siempre me ha gustado mirar al cielo. No sé miro hacia arriba por ser arquitecta o si fue porque me gusta mirar hacia arriba por lo que me hice arquitecta. Tampoco sé si es que no me gusta tener los pies en el suelo o es que me gusta demasiado tenerlos apuntando hacia el cielo.
Bien. Pues es por esta costumbre por la que tengo cientos de fotos mirando hacia arriba, así como yo miro las cosas siempre (cosas = edificios). Y me hizo gracia cuando me di cuenta, por eso quería contarlo por aquí.
En ningún sitio esto se hizo tan evidente como en Nueva York (y no creo que sea la única a la que le ha pasado). Es, sin duda, un sitio para perder la mirada entre rascacielos de perspectivas imposibles y no alcanzar a ver el fin. Tengo que reconocer que me agobió un poco. Soy persona de playa, de mar, y estar rodeada de edificios, a pesar de estar en mi salsa, me produce cierta claustrofobia.
Además de eso, me hace pensar dos cosas. Primero digo ¡guaaau! (o wooow! en inglés si quereis), ¡qué alto hemos llegado! Y qué lejos, y cuantos avances y cuanto progreso. Pero luego también pienso en lo pequeños que somos en comparación con todo eso; es como si de alguna forma nosotros mismos nos hemos empeñado en recordarnos lo insignificantes que somos y el pequeño margen de influencia que tenemos sobre la mayoría de las cosas que pasan. Con lo que nos hemos convertido en meros observadores, o telespectadores (porque ya casi todo lo vemos a través de la tele o de algún otro tipo de pantalla) de un mundo que no entendemos del todo bien.
Otra cosa. Ayer fue el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y empezó la campaña de 16 días que tiene por objeto concienciar un poco a la sociedad de todo el mundo para conseguir el tan deseado cambio. Y ayer también, por fin, me atreví a ver el documental "No es país para mujeres" de Jon Sistiaga (al que hoy voy a tener la suerte de escuchar en una charla), que denuncia la situación de la mujer en la India. Digo atrever porque hay que estar preparado, porque se te revuelve el alma.
Y entre unas cosas y otras me quedé pensando: "demasiadas cosas feas por aquí..." Así que mejor mirar hacia el cielo.
PD: mi particular homenaje al cielo neoyorquino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario