martes, 24 de junio de 2014

calle más calle

     Me da mucha risa este miedo que tenemos los valencianos a la lluvia, y como nuestro pequeño mundo se paraliza cuando llueve (una suerte que solo tengamos lluvias un par de veces al año, eso sí, ¡torrenciales!). Porque a ver, cuando llueve, todo el mundo sabe que ¡¡no se puede hacer nada!! ¿salimos? No, que igual llueve... hay que comprar, da igual, que llueve... hasta mi señor padre hoy me ha sorprendido viniéndose a casa en plena tormenta (misterios de esta vida).
 
     Yo tengo que reconocer que ni aún con los años, me quito esta mentalidad de encima, y pienso que todo es incómodo con lluvia (¡hasta prefiero la nieve!). Pero bueno, el caso es que solo puedes permitirte pensar así si vives por estas latitudes, y sabes que en algún momento no muy lejano parará, y entonces podrás retomar tu vida (y que el mundo no se acabará, porque como mucho este momento lejano será un par de horas después).  Y creo que esta máxima va bastante relacionada, si no con nuestra forma de ser, con nuestra forma de vida. No sé si generalizar; valencianos, mediterráneos, y otras gentes del sur, vamos. El caso es que nos gusta la calle. Así, sin más. Nos gusta estar en la calle, hacer cosas en la calle, o no hacer nada en la calle, pero estar. Tomar cosas, hacer deporte, pasear sin rumbo, o simplemente "bajarte" allá a donde te puedas bajar; pero huir de casa. Y no es que en casa nos hagan nada malo, pero no sé, eso es así.
 
     Aquí ya entramos en elucubraciones más complejas, que claro que tiene una gran influencia el clima, el sol, que si no hiciera sol, no nos gustaría estar en la calle, y que quieras que no, esto determina tu carácter, o por lo menos, un poco tu forma de ser; se supone que a más abierta (que no siempre es así).  En cualquier caso, lo que nos falta es esa conciencia de hogar (que solo puede surgir si hace frío y se verá reforzada si además tienes una chimenea), nos faltan soportales/arcadas/pórticos/galerías para hacer tus compras resguardándote de la lluvia o nieve, nos faltan tiendas y vidilla en el subsuelo (es decir, en el metro), en fin... esas cosas.
 
     Y ¿por qué os hablo de esto? Pues bien, a mí lo que me interesa es lo que acabo de decir, cómo el clima determina una forma de vida, como esa forma determina el carácter y el comportamiento de la gente, y cómo las ciudades se tienen que adaptar a este comportamiento (¿o es todo al revés?).
 
     Desde hace ya algún tiempo me dedico a empezar colecciones de fotos (que todavía a día de hoy no he puesto en orden) de cosas que me interesan, que me gustan o que me parecen curiosas. Uno de estos temas, de siempre, para mí, ha sido la calle en general (por todo esto que os explicaba). Y os quería enseñar una muestra de esta pequeña colección, porque es lo primero que me llama la atención cuando visito una ciudad, un barrio, y que dice mucho sobre él: cómo son sus calles.
 
     Pido disculpas por la calidad de algunas de ellas, porque aún no estaba en posesión de mi amada réflex.
 
    No os voy a decir de dónde es cada una, para que dejéis volar la imaginación. Espero q os gusten.
 
     ¡¡Feliz tarde tormentosa!!