jueves, 24 de diciembre de 2015

Feliz Navidad

     No he querido hacer un christmas verde, ni rojo, con árboles ni con Papá Noeles... porque aquí no nieva, no hay abetos y los renos solo se pueden ver en el zoo. Aquí hace sol, sobran los abrigos y las luces lo visten todo de naranja. 

     Para bien o para mal, estas están siendo las Navidades más valencianas que voy a tener en mucho tiempo y desde aquí quería trasmitiros este espíritu y desearos una muy muy Feliz Navidad!!!



jueves, 26 de noviembre de 2015

El límite no es el cielo


     Desde siempre me ha gustado mirar al cielo. No sé miro hacia arriba por ser arquitecta o si fue porque me gusta mirar hacia arriba por lo que me hice arquitecta. Tampoco sé si es que no me gusta tener los pies en el suelo o es que me gusta demasiado tenerlos apuntando hacia el cielo. 

     Bien. Pues es por esta costumbre por la que tengo cientos de fotos mirando hacia arriba, así como yo miro las cosas siempre (cosas = edificios). Y me hizo gracia cuando me di cuenta, por eso quería contarlo por aquí. 

     En ningún sitio esto se hizo tan evidente como en Nueva York (y no creo que sea la única a la que le ha pasado). Es, sin duda, un sitio para perder la mirada entre rascacielos de perspectivas imposibles y no alcanzar a ver el fin. Tengo que reconocer que me agobió un poco. Soy persona de playa, de mar, y estar rodeada de edificios, a pesar de estar en mi salsa, me produce cierta claustrofobia.

     Además de eso, me hace pensar dos cosas. Primero digo ¡guaaau! (o wooow! en inglés si quereis), ¡qué alto hemos llegado! Y qué lejos, y cuantos avances y cuanto progreso. Pero luego también pienso en lo pequeños que somos en comparación con todo eso; es como si de alguna forma nosotros mismos nos hemos empeñado en recordarnos lo insignificantes que somos y el pequeño margen de influencia que tenemos sobre la mayoría de las cosas que pasan. Con lo que nos hemos convertido en meros observadores, o telespectadores (porque ya casi todo lo vemos a través de la tele o de algún otro tipo de pantalla) de un mundo que no entendemos del todo bien.

     Otra cosa. Ayer fue el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y empezó la campaña de 16 días que tiene por objeto concienciar un poco a la sociedad de todo el mundo para conseguir el tan deseado cambio. Y ayer también, por fin, me atreví a ver el documental "No es país para mujeres" de Jon Sistiaga (al que hoy voy a tener la suerte de escuchar en una charla), que denuncia la situación de la mujer en la India. Digo atrever porque hay que estar preparado, porque se te revuelve el alma.

     Y entre unas cosas y otras me quedé pensando: "demasiadas cosas feas por aquí..." Así que mejor mirar hacia el cielo.         


     PD: mi particular homenaje al cielo neoyorquino.


















viernes, 13 de noviembre de 2015

Barbie Malibú

    Cada día me lavo la cara con agua de avena (porque la del grifo es demasiado agresiva para la piel), me pongo crema hidratante (dos diferentes) por la mañana y por la noche, me exfolio cara y cuerpo regularmente y me pongo una mascarilla hidratante por lo menos una vez por semana. De vez en cuando utilizo contorno de ojos y algún otro sérum antiarrugas, porque "prevenir es curar". Tomo vitaminas para el pelo y las uñas y vitaminas para no ponerme enferma en invierno, utilizo un champú fortalecedor (para tener más volumen), mascarillas, aceite para las puntas, desenredante y me corto cada dos meses las puntas; además de mi body milk, utilizo una crema para los pies y otra para las manos, claro. Si a esto le sumas que hay que beber por lo menos dos litros de agua al día, tomar cinco raciones de fruta y al menos dos vasos de leche, según recomiendan los expertos; por no hablar del ejercicio diario y lo de caminar por lo menos una hora al día para fortalecer los huesos. Si encima quieres trabajar, tener familia o amigos y una vida medio normal, necesitas que cada día tenga unas 27 horas para poder llegar a todo.

     Pero una vez asumida la triste realidad de que no llegaré a ángel de Victoria, no me pareceré a Barbie ni a Gisele, que siempre empiezo un par de meses tarde la operación bikini y que por más cremas que me ponga, me están saliendo patas de gallo, me paro a pensar y se me ocurren un par de cosas...

     Por una parte está la estética, que, nos demos cuenta o no, es solamente una moda y como tal, pasajera y cambiante. Así que todo lo que implique preocuparse demasiado por ella, un gasto excesivo o un asomo de obsesión, está fuera de lugar. No sé la de dinero y esfuerzo que puedes emplear a lo largo de tu vida en "mejorar" tu aspecto, llegando a extremos como el que nos enseña este video del Festival de cortos de Bruselas del año pasado:
Supervenus

     Por otra parte, y más importante, está la salud. A mí los "hábitos saludables" me parecen algo estupendo, porque todo lo que sea mejorar nuestra calidad de vida, es positivo. Ahora, creo que la cosa también se nos está yendo de las manos.

     Si pretendemos hacer caso a todos los estudios médicos, todas las predicciones y/o suposiciones sobre lo que afecta a la salud y lo que no, ya podemos prepararnos para comer soja en todas sus modalidades de aquí en adelante. Que ningún vegetariano o vegano me malinterprete; solo digo que antes no sabíamos tanto y vivíamos más tranquilos: no conocíamos las dietas "detox", ni se hacían estudios para saber qué alimentos te hacen engordar, no se utilizaba tanto "botox", ni se dejaban de tomar hidratos de carbono a las 16:00... al revés, la gente merendaba (incluso bocatas), se comían menús de dos platos en las casas, ir al gimnasio era algo raruno y si tenías que adelgazar, ibas al médico.

     A lo mejor me equivoco, pero llegados a este punto, dado que a la mayoría de mortales nos cuesta seguir las reglas para tener el cuerpo perfecto, la cara perfecta o la vida perfecta, yo digo que disfrutemos de la vida todo lo que podamos, que nos cuidemos, sí, pero con tranquilidad, sin agobios, con cabeza; que aceptemos que la arruga es bella, q una tripita es la curva de la felicidad, que nadie es perfecto o mejor aún, que siendo perfecto a lo mejor no eres feliz. Pero sobre todo no nos olvidemos de que hagamos lo que hagamos, no nos vamos a volver inmortales y que lo que queda de camino, si lo tienes que pasar con alguien, es contigo.

     Así que... ¡viva las imperfecciones!

miércoles, 21 de octubre de 2015

Indonesia

     Subir volcanes, cruzar la selva, pasear entre arrozales, visitar cascadas, hacer migas con los monos, embobarse mirando las olas, buscar playas desiertas, recoger corales, buscar tortugas, nadar con mantas, comer en la calle, ducharse a la fresca, ponerse morado de tortitas de plátano, probar todos los zumos de la carta, calor, baños, calor, huir de los mosquitos, amaneceres, atardeceres, moverse en avión, en tren, en coche, en taxi, en furgoneta, en ferry, en barca, en moto, en becak, en coche de caballos... y mochila, mucha mochila. 

     Nunca había estado en Asia y la experiencia ha sido intensa, muy intensa. Si no contratar un viaje organizado tiene alguna ventaja, es la de poder ver un país de verdad, sin maquillaje para turistas, sin planes, sin ruta,  improvisando a cada minuto. ¿Alguna desventaja? Los contratiempos; acabar en un sitio en el que nunca hubieras querido acabar, recorrer mil hoteles hasta dar con el bueno, y el dolor de espalda. Pero sin duda vale la pena. 

     No voy a negar que absolutamente todo, todo me ha impactado; desde la naturaleza abrumadora (lo siento si suena cursi pero es claramente lo que era) que te hace sentir tan pequeño y que condiciona la vida de millones de personas (como no estamos acostumbrados en Europa); hasta la cruda realidad de la calle, donde se hacinan unas "casas" sobre otras, donde se mezclan perros con gatos, con gallos, con motos, con puestos de comida callejera, con mil humos, con el sonido de la oración y el olor a incienso de las ofrendas, con unos que se tapas con mascarillas para protegerse de la polución y otros que solo se sientan en el suelo (en sus posturas imposibles), a verlo todo pasar. 

     Algo que me fastidia y que hasta me hizo sentir culpable fue el "efecto parque temático", es decir, el verte (a ti y a todos los turistas) tan fuera de lugar, disfrutando en el paraíso (porque verdaderamente es un paraíso) al lado de la gente tan pobre, tan cada uno en su mundo, sin más punto de encuentro que un pequeño intercambio de rupias, que es el único que existe al fin y al cabo. 

     Sin más rollos, aquí os dejo un resumen en imágenes de lo que ha sido este viaje, (no sin poco esfuerzo, ¡después de elegir entre más de 1300 fotos!). 

     Espero que os guste. 

Anoche y Malioboro Street no descansa - Yogjakarta
Piedra vieja vs piedra nueva - Borobudur, Yogjakarta
Atardecer en la mole del Borobudur - Yogjakarta
En el mercado tradicional - Yogja
Una mosquitera cualquiera
Amanece en el Bromo
El cráter - Bromo
Azul - desde el Bromo

Desafiando al volcán - Bromo
Rozando el Ijen - Kawah Ijen, Java
Una playa secreta - Thomas Beach, Bali










El acantilado de Uluwatu
Olas, solo aptas para locos - Blue Point

Un trocito de playa - Blue Point
 
El templo que no ven los turistas  - Templo Pura Luhur Uluwatu

Tropical tropical - Ubud

Entre arrozales - Ubud
Reliquias holandesas - Ubud
Árboles adueñándose del bosque sagrado - Ubud
Los monos sagrados también tienen hambre
Jugando en cualquier barco - Gili Air




Atardece en Gili Air
Esperando la cena - Gili Air Hotel
Cuando baja la marea - Gili Air
Gili paraíso
El agua que baja del Rinjani - Cascadas de Sendang
Artesanía local - Pueblo tradicional sasak, Lombok
Paja y gallos - Pueblo tradicional sasak, Lombok
On the road - de camino a Kuta, Lombok
Barcos ciempiés - Nusa Lembongan
Pasar la tarde - Nusa Lembongan
















domingo, 18 de enero de 2015

fighting for peace

     Eso que habreis oído a menudo de "fighting for peace is like fucking for virginity" o como pedir un abrazo en un burdel, o pedir una ensalada en un mcdonalds y desprópositos similares... pero es lo primero que me viene a la cabeza cuando alguien reconoce la autoría de un atentado "en nombre de la religión", como estas últimas semanas. Luego, torrente de ideas. 

     Lo primero que pensaba es la poca o ninguna sorpresa de la cosa en sí. Que Francia será objetivo remarcable del terrorismo islámico, bueno, igual que el resto de Occidente; el problema han sido las formas, porque no es lo mismo poner un coche bomba y largarte, que asesinar a bocajarro a doce personas, por la brutalidad, por la sangre fría, por la exhibición de violencia gratuita, y por las ganas de sembrar el pánico sin más motivo que ese mismo, y por el odio ¿o la locura? que todo eso tiene detrás. 

     Luego, así sin querer, me han venido a la cabeza las víctimas del 11M, y también sin querer, el número total (192)... pero no sigo con eso.

     Algo que leí hace tiempo, también sobre París, cuando discutían allá por los 60, sobre si construir la Tour Montparnasse (joyita del skyline de la capital francesa), y que no recuerdo quién decía: "towers, but not in my courtyard". C'est à dire, que las torres están muy bien, mientras yo no las vea, o lo que es lo mismo, mientras a mí no me molesten; voilà, esto ha molestado, y de qué manera.  Así que para bien o para mal, ahora se van a empezar a tomar más en serio algunas cuestiones, que no son nuevas, y la amenaza parece hasta más real. Es lógico y de humanos (de los más normales) no prever con antelación, o no prestar atención a las cosas hasta que nos afectan directamente; esto es, nuestro pequeño gran mundo. Todo está en orden, mientras no se altere nada en mi rutina, pero ¡ay! cuando sí... y el problema es que somos unos 7.000 millones aquí en la Tierra, y eso significa 7.000 millones de pequeños grandes mundos, que cada uno quiere mantener en paz; lo cual se hace un poco difícil de compatibilizar. Lo peor es que cuesta descubrir que hay factores que no puedes controlar tú solo, y que al final quedan a merced de no se sabe muy bien quién. Está bien ser conscientes de esto de vez en cuando. 

     Y ya lo último que se me ocurre y no menos preocupante ¿¿por qué?? Asusta y mucho pensar lo que alguien puede llegar no solo a pensar sino a hacer, por medio de la influencia de otros. Cuando estos otros encima tienen el respaldo de la Religión para dar dogmatismo a lo que opinan... se pierde el norte. Exaltados ha habido siempre; al fin y al cabo la yihad no es ninguna novedad (y sino, acordaos de Clemente VI o de todos los caballeros del Temple) pero cabría esperar, que en el siglo en el que estamos, la locura hubiera dado paso al respeto y al diálogo, con la globalización como trasfondo. 

     Pero aparte de eso, la gente, ¿qué piensa? o ¿qué le pasa? Lo que me parece mucho más preocupante es el momento en el que un argelino (por decir algo) de segunda generación, o ni siquiera con ascendencia de un país árabe, se radicaliza, se larga a Yemen o a Siria a recibir entrenamiento militar y ¿doctrina? El odio, rabia que lleva alguien dentro hacia un pueblo que ¿le ha tratado mal? ¿ha tratado mal a sus padres? ¿le ha marginado, discriminado? O nada de eso, y es cuestión de arrastre, de tirón de las redes sociales (que ahora gusta mucho decir esto),o ¿se trata de verdaderas convicciones y entonces de lavado de cerebro puro y duro? Creo que la respuesta a todo esto es lo que realmente debería interesarnos.


     Esta imagen a raíz de la nueva prohibición de hacer muñecos de nieve... porque creo que al final de todo, siempre se ve la luz.