Subir volcanes, cruzar la selva, pasear entre arrozales, visitar cascadas, hacer migas con los monos, embobarse mirando las olas, buscar playas desiertas, recoger corales, buscar tortugas, nadar con mantas, comer en la calle, ducharse a la fresca, ponerse morado de tortitas de plátano, probar todos los zumos de la carta, calor, baños, calor, huir de los mosquitos, amaneceres, atardeceres, moverse en avión, en tren, en coche, en taxi, en furgoneta, en ferry, en barca, en moto, en becak, en coche de caballos... y mochila, mucha mochila.
Nunca había estado en Asia y la experiencia ha sido intensa, muy intensa. Si no contratar un viaje organizado tiene alguna ventaja, es la de poder ver un país de verdad, sin maquillaje para turistas, sin planes, sin ruta, improvisando a cada minuto. ¿Alguna desventaja? Los contratiempos; acabar en un sitio en el que nunca hubieras querido acabar, recorrer mil hoteles hasta dar con el bueno, y el dolor de espalda. Pero sin duda vale la pena.
No voy a negar que absolutamente todo, todo me ha impactado; desde la naturaleza abrumadora (lo siento si suena cursi pero es claramente lo que era) que te hace sentir tan pequeño y que condiciona la vida de millones de personas (como no estamos acostumbrados en Europa); hasta la cruda realidad de la calle, donde se hacinan unas "casas" sobre otras, donde se mezclan perros con gatos, con gallos, con motos, con puestos de comida callejera, con mil humos, con el sonido de la oración y el olor a incienso de las ofrendas, con unos que se tapas con mascarillas para protegerse de la polución y otros que solo se sientan en el suelo (en sus posturas imposibles), a verlo todo pasar.
Algo que me fastidia y que hasta me hizo sentir culpable fue el "efecto parque temático", es decir, el verte (a ti y a todos los turistas) tan fuera de lugar, disfrutando en el paraíso (porque verdaderamente es un paraíso) al lado de la gente tan pobre, tan cada uno en su mundo, sin más punto de encuentro que un pequeño intercambio de rupias, que es el único que existe al fin y al cabo.
Sin más rollos, aquí os dejo un resumen en imágenes de lo que ha sido este viaje, (no sin poco esfuerzo, ¡después de elegir entre más de 1300 fotos!).
Espero que os guste.
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| Anoche y Malioboro Street no descansa - Yogjakarta |
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| Piedra vieja vs piedra nueva - Borobudur, Yogjakarta |
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| Atardecer en la mole del Borobudur - Yogjakarta |
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| En el mercado tradicional - Yogja |
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| Una mosquitera cualquiera |
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| Amanece en el Bromo |
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| El cráter - Bromo |
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| Azul - desde el Bromo |
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| Desafiando al volcán - Bromo |
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| Rozando el Ijen - Kawah Ijen, Java |
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| Una playa secreta - Thomas Beach, Bali |
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| El acantilado de Uluwatu |
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| Olas, solo aptas para locos - Blue Point |
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| Un trocito de playa - Blue Point |
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| El templo que no ven los turistas - Templo Pura Luhur Uluwatu |
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| Tropical tropical - Ubud |
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| Entre arrozales - Ubud |
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| Reliquias holandesas - Ubud |
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| Árboles adueñándose del bosque sagrado - Ubud |
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| Los monos sagrados también tienen hambre |
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| Jugando en cualquier barco - Gili Air |
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| Atardece en Gili Air |
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| Esperando la cena - Gili Air Hotel |
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| Cuando baja la marea - Gili Air |
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| Gili paraíso |
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| El agua que baja del Rinjani - Cascadas de Sendang |
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| Artesanía local - Pueblo tradicional sasak, Lombok |
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| Paja y gallos - Pueblo tradicional sasak, Lombok |
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| On the road - de camino a Kuta, Lombok |
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| Barcos ciempiés - Nusa Lembongan |
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| Pasar la tarde - Nusa Lembongan |