viernes, 13 de noviembre de 2015

Barbie Malibú

    Cada día me lavo la cara con agua de avena (porque la del grifo es demasiado agresiva para la piel), me pongo crema hidratante (dos diferentes) por la mañana y por la noche, me exfolio cara y cuerpo regularmente y me pongo una mascarilla hidratante por lo menos una vez por semana. De vez en cuando utilizo contorno de ojos y algún otro sérum antiarrugas, porque "prevenir es curar". Tomo vitaminas para el pelo y las uñas y vitaminas para no ponerme enferma en invierno, utilizo un champú fortalecedor (para tener más volumen), mascarillas, aceite para las puntas, desenredante y me corto cada dos meses las puntas; además de mi body milk, utilizo una crema para los pies y otra para las manos, claro. Si a esto le sumas que hay que beber por lo menos dos litros de agua al día, tomar cinco raciones de fruta y al menos dos vasos de leche, según recomiendan los expertos; por no hablar del ejercicio diario y lo de caminar por lo menos una hora al día para fortalecer los huesos. Si encima quieres trabajar, tener familia o amigos y una vida medio normal, necesitas que cada día tenga unas 27 horas para poder llegar a todo.

     Pero una vez asumida la triste realidad de que no llegaré a ángel de Victoria, no me pareceré a Barbie ni a Gisele, que siempre empiezo un par de meses tarde la operación bikini y que por más cremas que me ponga, me están saliendo patas de gallo, me paro a pensar y se me ocurren un par de cosas...

     Por una parte está la estética, que, nos demos cuenta o no, es solamente una moda y como tal, pasajera y cambiante. Así que todo lo que implique preocuparse demasiado por ella, un gasto excesivo o un asomo de obsesión, está fuera de lugar. No sé la de dinero y esfuerzo que puedes emplear a lo largo de tu vida en "mejorar" tu aspecto, llegando a extremos como el que nos enseña este video del Festival de cortos de Bruselas del año pasado:
Supervenus

     Por otra parte, y más importante, está la salud. A mí los "hábitos saludables" me parecen algo estupendo, porque todo lo que sea mejorar nuestra calidad de vida, es positivo. Ahora, creo que la cosa también se nos está yendo de las manos.

     Si pretendemos hacer caso a todos los estudios médicos, todas las predicciones y/o suposiciones sobre lo que afecta a la salud y lo que no, ya podemos prepararnos para comer soja en todas sus modalidades de aquí en adelante. Que ningún vegetariano o vegano me malinterprete; solo digo que antes no sabíamos tanto y vivíamos más tranquilos: no conocíamos las dietas "detox", ni se hacían estudios para saber qué alimentos te hacen engordar, no se utilizaba tanto "botox", ni se dejaban de tomar hidratos de carbono a las 16:00... al revés, la gente merendaba (incluso bocatas), se comían menús de dos platos en las casas, ir al gimnasio era algo raruno y si tenías que adelgazar, ibas al médico.

     A lo mejor me equivoco, pero llegados a este punto, dado que a la mayoría de mortales nos cuesta seguir las reglas para tener el cuerpo perfecto, la cara perfecta o la vida perfecta, yo digo que disfrutemos de la vida todo lo que podamos, que nos cuidemos, sí, pero con tranquilidad, sin agobios, con cabeza; que aceptemos que la arruga es bella, q una tripita es la curva de la felicidad, que nadie es perfecto o mejor aún, que siendo perfecto a lo mejor no eres feliz. Pero sobre todo no nos olvidemos de que hagamos lo que hagamos, no nos vamos a volver inmortales y que lo que queda de camino, si lo tienes que pasar con alguien, es contigo.

     Así que... ¡viva las imperfecciones!

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