Tengo la (juzgad si buena o mala) costumbre de mandarle a mi madre alguna foto por las mañanas, para enseñarle como voy vestida, si me gusta el modelito en cuestión. Así que con un par de clicks podría arruinarme la reputación, yo, que internáuticamente hablando, suelo estar en contra de todo postureo. En mi defensa diré, que esto viene de hace tiempo, de cuando yo (ni nadie) sabía lo que era una selfie.
Y es que a mi lo de las selfies me hace mucha gracia; no la foto en sí, sino todo el proceso, porque esto lleva su proceso, claro: me miro al espejo, me veo tan tan guapo que decido hacerme una foto para inmortalizar este momento, y no contento, decido compartirla con el mundo, no les vaya a privar de esta privilegiada visión. Oye, ¡ole tú! Me parece un ejercicio de autoestima admirable y hasta recomendable, q yo, y seguro q muchos de vosotros tampoco os atrevéis a practicar muy a menudo. Pero ¡ojo! que lo duro no es la foto en sí, sino que pase a examen: colgarla en cualquiera de tus redes sociales, porque todo el mundo sabe que la felicidad se mide en número de "likes", y ¡ay de ti! si el resultado no es el esperado. Ahí ya entran en juego otros factores, como lo bondadosos que sean tus amigos (de Facebook por poner un ejemplo), el número de amigos en cuestión, la foto en sí, la frecuencia con la que te dediques a compartir estos momentazos, y muchas otras cosas que seguro que la mayoría conocéis.
Esta semana leí que un chico llevaba unos meses desintoxicándose de su móvil-adicción porque antes pasaba casi 10 horas al día buscando hacerse la foto perfecta, y se deprimió porque alguien le dijo que tenía la nariz grande; o que casi el 53% de los españoles sufrimos ansiedad cuando no tenemos el móvil en la mano durante un rato (lo que ahora llaman nomofobia). Un poco de miedito esto último. Así que todo en su justa medida, que, como decía, me parece muy saludable.
Pero a mí lo que me llama mucho la atención es toda la nueva gama de relaciones que hemos establecido con nuestros amigos/conocidos gracias o por culpa de Facebook. Así pues, podrás prodigarte en likes hacia una persona a la que ni loco llamarías para tomar un café, o con la que hace más de tres años que no intercambias más de cuatro palabras seguidas. Hay mucha gente que dice q si el whats, q si el fb nos quitan mucho tiempo, q si ya no quedamos con la gente para hablar, ya no nos llamamos, que se están perdiendo formas de relación...Yo creo que es al revés, se han creado muchas nuevas. El fb me parece una forma estupenda de mantener un ligero contacto con alguien que no es ni será tu amigo del alma, saber cómo les va a tus queridos amigos para los que nunca tienes el tiempo suficiente, o incluso para mantener una relación cordial con esa tía/prima tuya que solo ves en Navidades y otras fiestas de guardar. Y ya ni hablar quiero de esa complicidad espontánea que surge, así de la nada, de los likes recíprocos con alguien que ni te va ni te viene, pero que echarás de menos en cuanto no estén ahí o de ese apoyo incondicional de amigos y familiares (cada uno tiene su círculo concreto, y ya sabéis de lo que hablo).
Así que concluyendo, solo tengo ganas de arengaos: ¡señores háganse selfies! dénse baños de masas de vez en cuando colgando su mejor foto! sientánse guapos ¡y que nadie les diga lo contrario! Y a los espectadores (que son los mismos señores que antes, según la ocasión) regalen likes que van baratos, y por tanto felicidad y aceptación.
Para dar ejemplo, aquí mi pequeña colección de selfies, ¡sigamos practicando!
¡¡Feliz y soleado fin de semana!!
