lunes, 13 de octubre de 2014

artemaníacos

     Hoy post artístico! Y este en concreto va dedicado a todos aquellos que piensan que los arquitectos sólo hacen fotos en blanco y negro, y que encima se creen unos artistas por ello ... ¡Mentira! Igual de mentira que otros tópicos como que vamos siempre de negro, que sólo llevamos gafas de pasta o que cargamos siempre con el tubo de planos a todas horas. 

Verdad nº 1: el negro es bonito, pero los colores flúor o el rosa, ¡más! (se me tome como ejemplo).
Verdad nº 2: yo misma he llevado gafas de todo tipo, desde monturas al aire hasta otras más aparatosas ... ejem ejem
Verdad nº 3: ¡¡el tubo es practiquísimo!! Y si lo hubierais tenido alguna vez, ¡lo sabríais!

     Y ahora, mi humilde opinión sobre las fotos en blanco y negro, mucho más mundana y menos artística de lo que os imaginabais. Simplemente, las fotos desaturadas, es decir, sin color, permiten que la atención del que las mira recaiga sobre otros factores distintos del color, como por ejemplo la luz, los contrastes o las formas. Así que también se podría decir que es un recurso fácil para conseguir que mentes distraidas como las de la mayoría de nosotros, se concentren en lo que se tienen que concentrar. ¡Ojalá esto se consiguiera siempre así de fácilmente!

     Un apunte: no confundir esto con los filtros de instagram; que no tengo nada en contra de ellos, pero sí que es verdad que distorsionan sin más y, amigos, no por mucho filtrear, serán más bellas vuestras fotos (aunque sí parecerán más retro/hipster, según gustos). Y ya que casi ninguno vivimos en el campo, ni una casa de película, llena de madera, ladrillo visto o paredes impolutas, visitamos Ikea frecuentemente y lejos de restaurar los trastos antiguos de nuestros abuelos para que parezcan más cool, los tiramos, me parece una buena propuesta dejar las cosas como están; es decir #nofilter señores. Asumamos lo que hay, cómo es, en vez de intentar hacerlo parecer lo que no es, solo para enseñarlo en internet.

Y para quitarle hierro al asunto, vuelvo a lo de las fotos y os dejo 10 fotos en blanco y negro, para que os fijeis en todo lo que no es color, y otras 10 que sin duda, sin color no serían lo mismo. La semana que viene volveré a subirlas todas en blanco y negro y en color, ¡para que decidais si tenía razón o no!

¡Ánimo con la semana!











y las coloridas ...











viernes, 26 de septiembre de 2014

buenos propósitos



    Sol, mar, playa, mudanzas, coches, aviones, maletas, piscina, hoteles, camino, mochila, terraza, baretos, verbenas, sombrillas, bikinis, chanclas, toallas, siestas, fiestas ... ¡stop! SEPTIEMBRE.

   Hasta luego al verano, guardar las sandalias, volver a la rutina, primeras tormentas y alguna chaqueta, que nos ayudan a cambiar de tercio: BIENVENIDO OTOÑO. Y con el cambio de estación oficial, el corte inglés recordándotelo, la gota fría acechando, tu moreno esfumándose (con el trabajo que costó), lo único que está prohibido es ponerse melancólico. Nada de tristezas ni de perezas, de echar de menos las vacaciones, de seguir poniéndote vestiditos (aún a riesgo de pulmonía), ni de apuntarse a rayos. En el peor de los casos van a ser 8 meses hasta que vuelva a vislumbrarse el estío en el horizonte (aquí ya entra en juego la latitud en la que se encuentre cada uno, que podría variar desde unos 6 meses de penumbra, de Alpes para arriba, o una semana de lloviznas, previas a otra ola de calor, en el litoral valenciano). Pero, ¿qué vamos a hacer hasta entonces?

     Este siempre me ha parecido un buen momento para hacer recuento de lo que llevamos hecho en el año. Incluso diría que tiene más sentido contar los años de curso en curso, en vez de esperar a enero. Todos os acordareis de la vuelta al cole, de este momento de cambio, de empezar con ganas, pero sobre todo de hacerse buenos propósitos para el ciclo escolar/laboral que comienza. Y no hablo de empezar alguna de las colecciones por fascículos que misteriosamente surgen en esta época del año (que también puede ser un hobby respetable, ¿por qué no?), sino más de objetivos vitales. A quien le guste hacerlo para Año Nuevo, perfecto; a mí me gusta ahora.

    Confieso que soy muy fan de hacer listas, pero es que las listas, ¡son útiles siempre! Primero, porque te ayudan a concretar tus ideas o planes, por tener que ponerlos por escrito. Segundo, porque al ir tachando tareas de tu lista, experimentarás una gran satisfacción; que será mayúscula cuando completes tu lista entera. En serio, funciona, incluso para hacer la compra, al comprobar con orgullo que no te has olvidado nada (gracias a tu lista).

     Y es que hay que empezar por las cosas pequeñas. No se puede cambiar de hábitos en una semana, ni encontrarle sentido a tu vida en dos. Aprender a valorar, marcarse objetivos pequeños para luego llegar a los grandes, a fuerza de repetir y repetir, que al final del día, es la mejor manera que tenemos de aprender (como animales de costumbres que somos).

     De entre los que se paran a pensar, son muchos los que se torturan con la idea de no saber a dónde van, y emprenden viajes eternos, aprendiendo a meditar, o queriendo salvar África. Todo es respetable, pero las soluciones al alcance de la mano de todos, lo son más aún. Y mantener vivo el espíritu, tener siempre una ilusión, alimentar la ambición, son de las cosas que más nos ayudan a estar vivos, porque no siempre es más joven el que menos edad tiene. Y no olvidar: "mens sana in corpore sano"; igual de importante es la salud del cuerpo como la de la mente.

     Para el que esté falto de imaginación, aquí os dejo algunas ideas de buenos propósitos para la nueva temporada, y os mando mucho ánimo con la rentrée.

>> PONTE EN FORMA marcándote algún reto:
>> pon al día tu armario, aprendiendo a COMPRAR POR INTERNET:
>> aprende ALGO NUEVO, y una de las mejores formas, bueno-bonito-barato (sácale algo de partido a internet), es con :
>> intenta AYUDAR a alguien:
>> deja tu BAR DE SIEMPRE y prueba algo diferente:
>> descubre tu CIUDAD:
>> aprende a HACER ALGO:
>> ¿alguna noche en casa y SIN PLAN? Esta página te enseña a preparar cócteles a partir de los ingredientes que tengas en la nevera:
http://www.atelier-cocktail.com/monfrigo

>> y contra el aburrimiento, si te acabas Spotify, y te cansas de la radio, un universo de MÚSICA por descubrir:
https://bandcamp.com/

>> y si ya tu tiene tiempo supera niveles insospechados, aprende a hablar con HASHTAGS!!! 
http://www.youtube.com/watch?v=57dzaMaouXA  





martes, 24 de junio de 2014

calle más calle

     Me da mucha risa este miedo que tenemos los valencianos a la lluvia, y como nuestro pequeño mundo se paraliza cuando llueve (una suerte que solo tengamos lluvias un par de veces al año, eso sí, ¡torrenciales!). Porque a ver, cuando llueve, todo el mundo sabe que ¡¡no se puede hacer nada!! ¿salimos? No, que igual llueve... hay que comprar, da igual, que llueve... hasta mi señor padre hoy me ha sorprendido viniéndose a casa en plena tormenta (misterios de esta vida).
 
     Yo tengo que reconocer que ni aún con los años, me quito esta mentalidad de encima, y pienso que todo es incómodo con lluvia (¡hasta prefiero la nieve!). Pero bueno, el caso es que solo puedes permitirte pensar así si vives por estas latitudes, y sabes que en algún momento no muy lejano parará, y entonces podrás retomar tu vida (y que el mundo no se acabará, porque como mucho este momento lejano será un par de horas después).  Y creo que esta máxima va bastante relacionada, si no con nuestra forma de ser, con nuestra forma de vida. No sé si generalizar; valencianos, mediterráneos, y otras gentes del sur, vamos. El caso es que nos gusta la calle. Así, sin más. Nos gusta estar en la calle, hacer cosas en la calle, o no hacer nada en la calle, pero estar. Tomar cosas, hacer deporte, pasear sin rumbo, o simplemente "bajarte" allá a donde te puedas bajar; pero huir de casa. Y no es que en casa nos hagan nada malo, pero no sé, eso es así.
 
     Aquí ya entramos en elucubraciones más complejas, que claro que tiene una gran influencia el clima, el sol, que si no hiciera sol, no nos gustaría estar en la calle, y que quieras que no, esto determina tu carácter, o por lo menos, un poco tu forma de ser; se supone que a más abierta (que no siempre es así).  En cualquier caso, lo que nos falta es esa conciencia de hogar (que solo puede surgir si hace frío y se verá reforzada si además tienes una chimenea), nos faltan soportales/arcadas/pórticos/galerías para hacer tus compras resguardándote de la lluvia o nieve, nos faltan tiendas y vidilla en el subsuelo (es decir, en el metro), en fin... esas cosas.
 
     Y ¿por qué os hablo de esto? Pues bien, a mí lo que me interesa es lo que acabo de decir, cómo el clima determina una forma de vida, como esa forma determina el carácter y el comportamiento de la gente, y cómo las ciudades se tienen que adaptar a este comportamiento (¿o es todo al revés?).
 
     Desde hace ya algún tiempo me dedico a empezar colecciones de fotos (que todavía a día de hoy no he puesto en orden) de cosas que me interesan, que me gustan o que me parecen curiosas. Uno de estos temas, de siempre, para mí, ha sido la calle en general (por todo esto que os explicaba). Y os quería enseñar una muestra de esta pequeña colección, porque es lo primero que me llama la atención cuando visito una ciudad, un barrio, y que dice mucho sobre él: cómo son sus calles.
 
     Pido disculpas por la calidad de algunas de ellas, porque aún no estaba en posesión de mi amada réflex.
 
    No os voy a decir de dónde es cada una, para que dejéis volar la imaginación. Espero q os gusten.
 
     ¡¡Feliz tarde tormentosa!!